lunes, 23 de mayo de 2011

hemos empezado esta revolución



Y nadie la va a parar.

Todo porque vosotros, los jóvenes, en unos días memorables, ya históricos, habéis logrado, con un verdadero despliegue de talento colectivo, transformar el desencanto en una poderosa corriente de ilusión. Nos habéis hecho a todos un bello regalo. Y no podemos dejar ahora que esta esperanza vuelva a marchitarse en manos de aquellos que hasta la ilusión nos escatiman.

A ellos, hay que lograr contagiarlos. Que no nos venzan el miedo ni el desaliento.

Me pregunto si realmente merecen ser llamados buenos gobernantes quienes se muestran incapaces de apreciar el talento que acumulan los jóvenes de este país, quienes desdeñan, por ceguera o cerrazón, la irresistible fuerza productiva que emana de una juventud ilusionada y no quieren darse cuenta de que ésa es precisamente nuestra verdadera riqueza. Grave error es desaprovechar este valioso tesoro. En nombre del "equilibrio" y de la "estabilidad" de este sistema (evitan llamarlo "inmovilismo") prefieren condenar a buena parte de esos jóvenes a la parálisis, a vivir sus vidas hipotecados, precarios, dóciles y resignados. Alienados.

No puede permitirse este país un derroche así. Otro más. ¿Una generación perdida? Oscuros nubarrones nos predicen. ¿Tenemos que escucharles resignados? 
Si ante tales pronósticos algunos no os atrevéis todavía a mirar de frente vuestro futuro, permitidme estas humildes palabras de coraje: ahora, más que nunca, debemos mirar adelante, continuar en la acción desde la reflexión y desde la responsabilidad. El mundo nos mira. Mucho ánimo a tod@s para seguir trabajando por esta lucha.