viernes, 29 de junio de 2007

el futuro ya está aqui

Esta noticia me ha dejado alucinado. Y coincide por casualidad con el 25º aniversario del estreno de Blade Runner. ¿Biología sintética? ¿Replicantes?. ¡Qué emoción!

jueves, 28 de junio de 2007

2666

La obra de ayer me gustó, no puedo negar que tuvo momentos brillantes. Era una adaptación de un libro de Roberto Bolaño, 2666. Yo ya había leído el libro y lo considero una obra maestra, por eso también me preguntaba la necesidad de aquel montaje para escenificar algo que, desde mi punto de vista es muy difícil de superar. Pero ya sabes… un director de moda, un ayuntamiento dispuesto a gastarse la pasta y un público también muy dispuesto a que le den espectáculo, sea lo que sea. Al final, no pude evitar dormirme, y creo que Rosana se decepcionó un poco por esta razón.

viernes, 22 de junio de 2007

cada uno su canción

Subir a un escenario y decir cosas como: "dedico esta canción a mi gata, que vive conmigo desde hace 2 años" (Mauro, alumno) o "cada uno lleva dentro una canción, cada uno viene aquí a expresar lo que es, lo que siente. Cada uno tiene su momento" (Cecilia, profesora). "Dedico esta canción a todo el mundo, porque todo el mundo se lo merece" (Lisa, alumna)

Cantar, cantar. ¿Tendré yo ese don?

Nuestro H vivió ayer, en la penumbra del patio de butacas, otra noche de sueños de gloria que acabarán engrosando su colección de frustraciones.

Atrévete, H, libérate de las tinieblas de la autoanulación.

miércoles, 20 de junio de 2007

Camino del trabajo

Cada mañana, cuando toma el metro para ir al trabajo, el pesimismo se apodera del espíritu de H a causa del aire cargado de resignación y fracaso que circula por los túneles. En esta disposición de ánimo, el trayecto hasta la oficina se convierte muchas veces en un repaso de frustraciones. Desde hace algún tiempo, sobre todo después de haber dejado atrás la juventud -cuya frontera simbólica sitúa H en los 40- los sueños que antes parecían al alcance se van transformando en lastres invisibles que acaban con su energía.

Tal vez lo peor que le puede suceder a un don nadie como él es tener sueños de grandeza, pero H sigue empeñado en creerse diferente a los demás.

martes, 19 de junio de 2007

koala

Te echo de menos, pequeño koala, pero no te rasures más las piernas, please.

domingo, 17 de junio de 2007

Carrer (II)

No soy de National Geografic, pero voy a hacer un intento:

Odio a estos perdedores que se solazan en su propia mierda, aunque tal vez debiera compadecerles. Son carne de VPO, felices en su ghetto, inconscientes e indiferentes, condenando a su prole al mismo destino.

Para los demás, junio es un mes especialmente duro. Con el buen tiempo, salen a la puerta de sus madrigueras y pasan las horas muertas en la misma esquina. Padres, hijos y también abuelos. A ciertas horas del día, cada pocos segundos, retumba en la calle estrecha el estallido de un petardo que viene a añadirse al guirigay habitual. Se divierten quemando el dinero que no tienen, como también queman su salud encendiendo un cigarrillo tras otro, un porro tras otro.

Ellas: look bakala-Springfield, rubias mal teñidas, tattoo, piercing y dos o tres retoños colgados de sus faldas. Fumadoras empedernidas, deslenguadas, chillonas. ¿Juanis? No me hagas reir. La Juani, al menos, se esforzaba por labrarse un futuro. Éstas sólo pueden exhibir su propia burricie como signo de identidad.

Ellos: mismo look, pero todavía más tattoos. Pulseriki, pelo rapadillo, chandaleros. Igual de empedernidos y deslenguados. Facultades intelectuales mermadas por el abuso del hachís hasta hacerles parecer uni-neuronales. Voz aguardentosa, vocabulario exiguo. Todo argumento complejo rebotará contra las paredes de su cráneo antes de entrar en su cabeza.

sábado, 16 de junio de 2007

carrer de l'Om

Con este nombre, cualquiera podría pensar que se trata de una calle dedicada al famosísimo mantra, pero no: para mi númeroso público charnego (y algunos, hasta cosas peores) aclararé que "om", en catalán, vale por "olmo" en español. Por eso, los más castizos de mi barrio, en un ejemplar ejercicio de barreja cultural la han bautizado como "carrer Olm". Dicho esto, hay que señalar que, lógicamente, los árboles de la calle del Olmo, son... aligustres.

Om street tiene poco más de cien metros y conecta Nou de la Rambla con Arc del Teatre. Puro Raval Sud, o sea. Y, por varias razones, un mundo aparte. Primero, porque allí vivo yo. Segundo, porque en su extremo de NdlR se sitúa una comisaria de los mossos de esquadra, sin que ello sea obstáculo para que en el cruce de Om con Sant Bertran, a unos cincuenta metros del cuartel, subsista un punto de mercadeo y consumo de estupefacientes bastante animado. Tercero, porque todo su lado impar es una mole de ladrillo, un único y laberíntico edificio de VPO donde se refugia a modo de madriguera lo mejorcito del barrio y que contribuye a que la calle no consiga librarse de su condición de territorio comanche.

Gracias a esta inteligente política municipal consistente en fomentar los ghettos de familias desfavorecidas, la peña porrera y sus subministradores se han instalado en el carrer Om para quedarse. De hecho, buena parte de ellos viven en Om o en calles aledañas.

Cada día, come rain or come shine, el grupito se reúne bajo las ventanas del número 3, delante del bar "los portuarios", y desarrolla su intensa actividad social, propiciada porque las calles son semipeatonales. National Geographic debería venir ya a rodar un documental porque se trata, sin duda, de una curiosa forma de adaptación al medio. Ellos y sus trapicheos, ellas y la prole.

viernes, 15 de junio de 2007

Vida de H

Hagamos un intento de acercarnos al drama cotidiano de los seres grises. Elijamos al azar a uno de ellos. Género: masculino, edad: 40 años, profesión: auditor, lugar de residencia: Barcelona, estado civil: soltero, orientación sexual: con un pie dentro del armario. Ingresos anuales: 26.000 €. Podría ser yo mismo. Podrías ser tú. Llamémosle H.

Un día de junio, menos de una semana después de su cuadragésimo aniversario, H se despierta al oír la alarma de su teléfono móvil. Son las 7:00 horas. Así empieza el día. Le esperan a H ocho horas de trabajo en una oficina pública. Para él, decir trabajo es decir encierro. Ocho horas de encierro, de 8:00 a 15:00. H se ha propuesto muchas veces tratar de dar comienzo a sus días con alguna ceremonia que les dé significado pero, hasta hoy, todos los intentos han fracasado. Le gustaría, tal vez, recitar un mantra, practicar algo de yoga, aprender un verso. Pero lo que suele suceder es que no consigue reunir fuerzas para incorporarse antes de las 7:20. Incorporarse, get up. Le cuesta tanto el get como el up.

Hoy luce el sol en Barcelona, incluso desde esta hora tan temprana. La temperatura todavía es agradable. H enciende la radio en el instante en que la voz de siempre informa del pronóstico del tiempo: calor. Sin prestar atención, H se pone las gafas y las cosas se vuelven algo más nítidas. Nuestro personaje es miope desde los 18 años. No se gusta con gafas, pero hasta ahora no se ha atrevido a operarse. Quizá ya no lo haga nunca. A pesar de todo, se dirige hacia el espejo.

H en el baño. Ahorremos a los lectores la descripción de todo lo que puedan llegar a imaginar por sí mismos: ahora ya está en la cocina, meado, duchado y afeitado. Allí, desayuna.

jueves, 14 de junio de 2007

mundo, demonio y carne

He estado en Estocolmo.

He gastado más dinero del que debería y mi economía se resentirá.

He tenido sexo (ojo, no masturbatorio) en unos lavabos del aeropuerto de Frankfurt.

viernes, 1 de junio de 2007

Rage against...

La sociedad es injusta, y por eso estoy lleno de resentimiento de clase hacia aquellos a quienes considero cómplices, si no culpables, de la opresión que padezco.

Hoy se ha sabido que algunos jóvenes tienen que dedicar doce años de su salario bruto para conseguir la propiedad de una vivienda. Doce años.

Pero no todos los jóvenes, no nos engañemos.