No soy de National Geografic, pero voy a hacer un intento:
Odio a estos perdedores que se solazan en su propia mierda, aunque tal vez debiera compadecerles. Son carne de VPO, felices en su ghetto, inconscientes e indiferentes, condenando a su prole al mismo destino.
Para los demás, junio es un mes especialmente duro. Con el buen tiempo, salen a la puerta de sus madrigueras y pasan las horas muertas en la misma esquina. Padres, hijos y también abuelos. A ciertas horas del día, cada pocos segundos, retumba en la calle estrecha el estallido de un petardo que viene a añadirse al guirigay habitual. Se divierten quemando el dinero que no tienen, como también queman su salud encendiendo un cigarrillo tras otro, un porro tras otro.
Ellas: look bakala-Springfield, rubias mal teñidas, tattoo, piercing y dos o tres retoños colgados de sus faldas. Fumadoras empedernidas, deslenguadas, chillonas. ¿Juanis? No me hagas reir. La Juani, al menos, se esforzaba por labrarse un futuro. Éstas sólo pueden exhibir su propia burricie como signo de identidad.
Ellos: mismo look, pero todavía más tattoos. Pulseriki, pelo rapadillo, chandaleros. Igual de empedernidos y deslenguados. Facultades intelectuales mermadas por el abuso del hachís hasta hacerles parecer uni-neuronales. Voz aguardentosa, vocabulario exiguo. Todo argumento complejo rebotará contra las paredes de su cráneo antes de entrar en su cabeza.