viernes, 8 de mayo de 2009

aniversario

Dame otro beso, anda.
Eso me dijiste una tarde en la playa, al despedirnos. Aunque yo me resistía a reconocerlo, hacía ya tiempo que tu mirada me había revelado que mi libertad pasaba por atarme a ti. Pero aquella noche los dos regresamos a casa pedaleando en sentido contrario.

Aún vivo bajo aquel hechizo y hoy, en este aniversario, me emborracho con los recuerdos que empezaban a fraguarse entonces. Era y es una cuestión de artesanía, como quien toma un trozo de barro y empieza a modelarlo entre los dedos. Ahí está la materia. Tú me enseñas a apreciar los placeres sencillos que están tras la auténtica felicidad. Bajar en bicicleta por la Meridiana una mañana soleada, un bocadillo en la playa y algo dulce y pringoso de postre, como el melón, como esos besos que me recuerdan a un primer amor que hasta ahora nunca había tenido.

jueves, 7 de mayo de 2009

The gathering

Se ha vuelto a despertar mi adormecido gusto por la literatura con "El encuentro" de Anne Enright. Hasta el día de SanChordi, cuando recibi la novela como regalo, nada sabía de ella. Todo lo que sé ahora es lo que se puede leer en la Wikipedia.

De "The gathering" me han gustado el arranque, la sencillez e inteligencia de la premisa de partida, la maestría para elegir los ingredientes del cocido y la correcta dosificación. Al final -dejadme abusar del símil culinario- el resultado ha sido un plato muy nutritivo y de fácil digestión. Creo que no se puede pedir mucho más hoy en día.

Anne Enright parece conocer muy bien el muestrario de las miserias y de las grandezas humanas y tiene una tremenda habilidad para atrapar momentos intensos pero fugaces, recrearlos ante nuestros cansados ojos y llevarnos de regreso a la infancia o para hurgar sin remilgos en la basurilla de la vida cotidiana. En una misma página puede hacerte sentir una punzada de auténtico dolor y luego abatirte con una ráfaga de un humor despiadado. Las escenas evocan una extraña cercanía, agradable unas veces, repugnante otras. Con unas pocas e inocentes palabras logrará atraerte hacia un rincón de la casa donde creciste para hacerte presenciar una escena que tal vez hubieras preferido olvidar. Siempre entre la inocencia y la dura realidad, dejándote alguna que otra piedra para que puedas sortear el lodazal sin hundirte del todo en el barro, hasta que al final, acabas por sentirte cómodo en esa incertidumbre.

lunes, 4 de mayo de 2009

Flip-flop season

A juzgar por lo que he visto esta mañana por los alrededores de la plaza, ya ha comenzado la temporada de la chancleta (horror), del tirante (OMG)y del pantalón pirata (anatema).