viernes, 26 de octubre de 2007

ritos de iniciación

El amor no tuvo nada que ver, no hay por qué embellecer ahora las cosas. Se trataba sencillamente de un instinto.

Fue un instinto lo que condujo a la exploración del propio cuerpo en busca del placer. Un impulso inocente tal vez, pero cuando se produjo el descubrimiento, aquella clase de placer ya estaba manchada y no se la conocía por el nombre clínico que tuvo después -sexualidad- sino por uno mucho más inequívoco: cochinadas.

Pero no por eso, o tal vez precisamente por eso, dejó el goce de resultar interesante, casi perentorio.