La sociedad es injusta, y por eso estoy lleno de resentimiento de clase hacia aquellos a quienes considero cómplices, si no culpables, de la opresión que padezco.
Hoy se ha sabido que algunos jóvenes tienen que dedicar doce años de su salario bruto para conseguir la propiedad de una vivienda. Doce años.
Pero no todos los jóvenes, no nos engañemos.