Discusión con C. Ciertos amigos suyos encarnan para mí la resignación, el no esperar nada de la vida, y resulta que ya tengo demasiado de eso en mi propia vida. Tal vez no me gusta que me lo recuerden. A veces, siento que nos roban energía.
La reacción de C ante mis críticas es siempre la misma:
1) Les conozco desde hace décadas
2) Les acepto como son,
2) ¿Es que te crees superior a ellos?
Por tanto:
4) No tolero que critiques a mis amigos.
Mensaje recibido. No hay réplica posible que no suponga seguir adentrarse en las peligrosas arenas movedizas que pueden acabar tragrándoselo todo, de manera que, en este asunto, mi opinión está para siempre proscrita. Si no quiero acabar perdiendo a C sólo me queda el recurso a la hipocresía ¿Pero no es esta una forma de resignación? Quien sabe... tal vez, con el tiempo, llegue a comprenderles mejor.
Aunque en el fondo debería ser un factor tranquilizador, a veces no puedo evitar sentir escalofríos ante esa firme adhesión de C, su inquebrantable fidelidad hacia sus amigos. Pienso que incluso en el campo de los afectos es sano aplicar cierto espíritu crítico no destructivo. Sin embargo, parece que el, su espíritu crítico lo guarda sólo para mí. Yo soy el que está siendo constantemente sometido a examen, por algo soy un recién llegado.
domingo, 1 de julio de 2007
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