Después de comer, hago la siesta con mi macho. Me abrazo a él, le olfateo, noto en mi piel la caricia de su vello y me dejo arrullar por sus ronquidos, hasta que se me cierran los ojos y me quedo dormido confiando en que se despierte con ganas de follarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario