viernes, 17 de agosto de 2007

descanso

Después de comer, hago la siesta con mi macho. Me abrazo a él, le olfateo, noto en mi piel la caricia de su vello y me dejo arrullar por sus ronquidos, hasta que se me cierran los ojos y me quedo dormido confiando en que se despierte con ganas de follarme.

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