jueves, 28 de junio de 2012

Final Semi

La actualidad manda. Los informativos abrieron a todo bombo esta mañana de lunes con la noticia de que la selección española de fútbol jugará la final de la Eurocopa 2012 después de vencer ayer en los penaltis a la selección de Portugal. La épica y el patrioterismo barato están servidos.

Y sin embargo, es una triste victoria porque la noticia subyacente, la que nadie cuenta, es que en realidad, los jugadores de uno y otro bando desaprovecharon ayer una oportunidad como pocas para erigirse en verdaderos protagonistas de la Historia y se limitaron, tal como se esperaba de ellos, a dejar una melancólica entrada en el fútil anecdotario del balompié. Es justo reconocerles que, en lo deportivo, dieron una vez más la talla pero no hay que olvidar que entraban también en juego otras jugosas motivaciones extradeportivas y mucho más crematísticas: una prima de 300.000 € para cada uno si llegan a hacerse con la copa.

La triste noticia es que, más allá de lo deportivo y comercial, no estuvieron a la altura. Aunque la propaganda se empeñe en hacerles aparecer como un ejemplo. Pero no se comportaron como representantes de dos pueblos medio hermanos que están intervenidos y que están siendo desvalijados apresuradamente por los mismos que nos han puesto en el camino del atraso.

Mientras Europa se desangra, algunos todavía se dejan anestesiar con burdos relatos triunfales. Los futbolistas llevan una vida de privilegio -yo creo que inmerecida-- y hacerlos pasar por héroes me parece, sencillamente, una mala metáfora. Y no, no creo que haya ningún orgullo que extender a todo el país. En realidad todo suena como un chiste malo. Así que deberíamos ser mucho más cuidadosos con las metonimias: España, Portugal, La Roja... ¿A quien pretenden representar?

No supieron ser héroes. Nada más se podía esperar de ellos, pero me he recreado pensando en el impacto que hubiera podido tener un acuerdo entre los jugadores de uno y otro equipo para suspender el juego en plena tanda de penaltis y lanzar en su lugar una petición ante toda Europa, una llamada a la verdadera solidaridad entre estados en nombre de los pueblos que dicen representar. Un gesto audaz para hacer frente como uno solo a un problema que es de todos.

Esta es la Roja que sí me representa.

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