No sé de dónde mana
esa fuente inagotable
de impulsos
raudos como la luz,
que recorren sin descanso
esta red de neuronas
que gravita en una urna de hueso.
Pero gracias debo daros
anyway-
por el buen ánimo
y la compasión
con que me guiáis.
jueves, 9 de mayo de 2013
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