jueves, 3 de mayo de 2007

la luz del día

7:00 a.m.
¿Cómo empieza la jornada? Con alarma. La noche sólo ha sido una corta desconexión de mi frenética e inútil actividad mental. Permítanme un adjetivo más: errática. Tras el sueño interrumpido, vuelve la conciencia en mí mismo: sin novedad.

¿Debo dar gracias a Dios?.

Veamos.

7:31 a.m.
La luz del nuevo día es bien recibida, pero el espíritu tiene que aprender a doblegarse: esta mañana gris la pasaré encerrado, como tantas. Miro por la ventana. Una manada de nubes se aleja hacia Tarragona siguiendo la línea de la costa. ¿Cómo no contemplarlas con rabia? ¡Ya basta, siervo! Ingiere rápido tu café, tu leche de soja, tus galletas Lu. Acuérdate de tomar algo de fruta, para cuidar la salud, ja, ja. Luego aséate sin demora y elige un atuendo discreto para no desentonar en el rebaño. Dirígete como si estuvieras programado, todos los días, a la misma hora, come rain or come shine, hacia el Paseo de Gracia. ¡Corre, apresúrate!.

8:00 a.m.
Paseo de Gracia. Hasta hoy nunca había reparado en que suena como la gracia concedida al reo: un último paseo entre los altos muros. Cuando el metro me vomita a la calle, al cruzar Gran Vía, contemplo, como quien está a punto de ingresar en prisión, la hilera de plátanos prolongándose hacia el Norte. Su vestido primaveral me recuerda aún más cómo se van a la mierda la mayoría de mis mejores mañanas.


11:06 a.m.
Sólo unas pocas horas más aquí y recuperaré provisionalmente la libertad. Disfruto de un régimen condicional. Saldré a las calles saturadas de turistas, me perderé en el viejo barrio portuario. ¿Me he sentido alguna vez libre de verdad?. Libre, libre,... Tal vez me muera sin llegar a entender el verdadero significado de esta palabra. ¡Ya basta, esclavo!. ¡Regresa inmediatamente al trabajo!.


16:52 p.m.
De vuelta a casa, los súbditos se encuentran en los transportes colectivos. TMB. ¿Te la Meto Bien? Muchos van cabizbajos, pensativos. El tiempo es corto para la des-alienación. ¡Pero hay que desconectar, jé! je.... hay que desconectar. Ah, pero yo no soy de los que caen agotados en el sofá. Pues yo tampoco, yo soy una persona ocupada. ¡Uy! Yo no tengo ni un minuto para aburrirme. No sabes cómo me alegro por tí.